CAPITAL, UN RECURSO INDISPENSABLE PARA CONSTRUIR UN GUAYAQUIL MÁS PRÓSPERO

Paul Palacios

Un elemento indispensable para el desarrollo económico de Guayaquil y su Area de Influencia tiene que ver con el establecimiento de un atractivo Clima de Negocios, que no es otra cosa que proveer un “hospedaje” cómodo y atractivo para los inversionistas que deseen expandir sus operaciones o que piensen iniciarlas. 

Dentro de Clima de Negocios deseado está el acceso al capital por parte de las empresas e individuos, en términos adecuados de plazos, razonable en precio (tasa de interés competitiva) y en condiciones de colaterales que hagan alcanzables las operaciones y no limitadas solamente para las grandes empresas.

Este proceso de acceso al capital solo es posible a través de la competencia, tanto financiera como del mercado de valores.  Los procesos para provisión eficiente de capital empiezan siempre con la movilización del ahorro interno, el cual solo es posible a través de la generación de reformas claras que permitan la administración privada de los fondos previsionales y de jubilación.  Adicionalmente, un marco claro de políticas de regulación y control bancario es esencial para ofrecer una razonable garantía a los ahorristas respecto de la seguridad de sus depósitos.

Como podemos observar, las reformas a la Ley de Pensiones, el desarrollo de una Autoridad de Supervisión eficaz, la generación de competencia para las entidades financieras y el desarrollo del mercado de capitales, son acciones y ambientes que no dependen exclusivamente de las autoridades de la Ciudad o de sus instituciones, si no por el contrario dependen de una acción nacional concertada.  Esto solo es posible cuando los ciudadanos de Guayaquil participan activamente en las instancias de poder Nacional, para asegurar que las condiciones generales del País son las deseadas y partir de entonces incidir en un mejor “hospedaje” para la inversión regional. Esto obliga al guayaquileño común a mirar un poco más lejos del interés de su comunidad cercana.

Guayaquil, por razones que no son motivo de esta nota, fue muy golpeada por la crisis bancaria de fines de los noventa.  De hecho, perdió a 3 de sus cuatro grandes bancos (Filanbanco, Progreso y Previsora), quedando una de sus más emblemáticas instituciones en manos del Sector Público (Banco del Pacífico).  Esta situación obliga a fortalecer las instituciones locales de crédito, pero además debe propender a atraer a otras entidades extranjeras para que se afinquen en la ciudad y con ello se genere una mayor oferta de recursos a disposición de los empresarios.  No estaría del todo resuelto el tema de la movilización del ahorro, si no somos capaces de generar un desarrollo apreciable del mercado de valores, en especial el acceso de pequeños empresarios al financiamiento de sus proyectos por la vía de capital de riesgo.

La iniciativa del Alcalde respecto del ahorro voluntario de los trabajadores es muy loable y debe ser apoyada por el sector privado, fundamentalmente porque los recursos son circulados hacia la actividad productiva, en una primera etapa hacia la construcción de interés social, y esperamos que en etapas posteriores hacia otros sectores de alto crecimiento e incorporación de mano de obra intensiva.  Iniciativas como la mencionada prueban que podemos hacer mucho sin el concurso del Poder Central, pero que las grandes transformaciones en este aspecto provienen cuando se hacen cambios nacionales, y esos cambios solo son posibles cuando los guayaquileños dejan de pensar en su micro cosmos y participan activamente los cambios nacionales.  Para ello no obstante hace falta ofrecerle las garantías de que el servicio público no es solamente un riesgo personal, cuando se es honesto, si no la oportunidad provocar cambios tangibles con efectos positivos para nuestra ciudad.

   
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