QUE TE PASA CORREA

Dr. Miguel Palacios Frugone

Le voy a decir lo que pienso con el derecho de poder expresar todavía lo que quiera y por tener usted la obligación de escuchar lo que yo diga, le guste o no, lo que le diga.

Dice que es Guayaquileño y sin embargo actúa como enemigo de Guayaquil.
No entiendo cómo; si pregona amar al lugar donde nació, ha propiciado su cercenamiento.
No comprendo cómo; a pesar de que públicamente dijo no estar de acuerdo con la firma del decreto para dividir a la provincia, lo firmó para consumar el atraco.
 
! Que generoso es con las tierras que no son suyas !
Debe haber odiado a la provincia desde muy pequeño.
Sólo de esa manera se justifica lo que ha hecho y también se comprende la sonrisa con la que se solazó en el jolgorio propio de quien ríe por haber consumado un acto de mutilación contra su propia sangre.

Por más que dé las explicaciones que sea, para los Guayaquileños será el Guayaquileño que regaló a su provincia por un puñado de votos.
Será el mandatario que impulsó a un grupo de incautos peninsulares, para que se repartan nuestra tierra cual carroña propia de un festín de buitres, mientras tres gallinazos vivarachos y una horda de criminales se restregaron su trasero y lo que creen tener por testículos, con el sagrado emblema azul y blanco de nuestra aguerrida ciudad de Guayaquil.

No entiendo cómo, usted que nos tiene intoxicados con la cancioncita patria, pueda gritar  a los cuatro vientos que la misma rescata nuestros símbolos y sin embargo, permita que se roben nuestras tierras y denigren nuestro sagrado pabellón; que también debería ser el suyo.

Por más que busco las causas que pululan en sus adentros para tanto odio, no las encuentro.
Sus padres vivieron aquí. Usted nació en este suelo y pasó en él sus años infantiles recibiendo todo de la provincia que partió. Estudió en colegios Guayaquileños con Guayaquileños. Luego se benefició de la enseñanza secundaria y universitaria de la misma ciudad. Me imagino que alguna vez fue feliz y debió tener buenos recuerdos del lugar que le dio techo, alimentación, educación e identidad.
Le digo esto porque alguien que ha perjudicado tanto a su tierra y ataca obsesivamente de la manera que lo hace a su ciudad, solo puede hacerlo por dos causas: por estar demente o porque la odia.

Este incomprensible sentimiento de repugnancia hacia la perla del Pacífico, debe ser el producto de resentimientos profundos que trajo desde su infancia y con el tiempo ha incrementado.

A lo mejor creció frustrado por lo que siempre quiso y no tuvo. Me han dicho que vivió una infancia con privaciones afectivas. Creo sin embargo, por lo que sé de su madre, que ha sido una mujer ejemplar y maravillosa que trató de suplir toda la falta de afecto que tuvo que sobrellevar. Ahora también entiendo el porqué de su odio hacia los Estados Unidos, ya que ese país desmembró a su entorno y ese hecho lo hizo crecer con sentimientos de revanchismo. También comprendo su desagradecimiento con el lugar donde vivió y al que también desmembró de la misma manera como lo desmembraron a usted.
Solo en los desengaños propios de quien acumula sentimientos negativos ya sea por carestías o por andar buscando culpables de su infortunio, se puede explicar la tirria que le tiene a esta tierra.

Solo en los complejos de inferioridad se explican los complejos de superioridad de quien abusa del poder.
! Ojo!…Por si acaso piensa que soy pelucón, le cuento que no lo soy.
Y si cree que soy socialcristiano, le informo que nunca lo he sido, ni lo seré.

Soy un Guayaquileño hartado de sus atropellos a la ciudad de Guayaquil.
Estoy dispuesto a morir para impedir que destruya el lugar donde nací.
Me tiene sin cuidado que me encarcele o me inicie un juicio por decirle lo que pienso. Se que hay mucha gente timorata por ahí, que le agacha la cabeza por que le tiene miedo.
Incluso hay Guayaquileños Guerreros de Madera, que con el silencio cómplice del que calla y otorga, prefieren no decir nada para no meterse en problemas con usted.

Por mi parte, no le temo.
Si quiere callarme tendrá que matarme y si piensa hacerlo le rogaría que lo haga usted mismo y no mande a otro para ello.
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Lo que quiero dejarle bien claro, es que no va a destruir a la ciudad de Guayaquil ni a sus instituciones. ! No lo permitiremos!

Ha traicionado al lugar donde nació y del que tanto recibió. Guayaquil no necesita de personas que se ufanen de ser sus hijos, pero le hayan hecho el daño que usted le ha hecho.
Peor aún si cree que lo hecho justifica la terminación del partido socialcristiano. Si esa fue su verdadera razón, entonces no tiene nombre el rencor que debe albergar en sus adentros, para que haya desmembrado a nuestra tierra solo para conseguir un triunfo que a nadie le importa y a muchos nos tiene furiosos.
Solo los malos Guayaquileños carentes de gratitud y fervor cívico por su terruño, pueden lesionar lo que dicen tanto amar.

Usted tendrá un bien ganado puesto en la historia de la provincia del Guayas como el presidente que dividió y nos atacó cada vez que pudo, como solo podría haberlo hecho el enemigo más grande que ha tenido la gloriosa ciudad de Guayaquil.      

 

   
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