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TERRITORIOS COMPETITIVOS
Creando ventajas competitivas desde lo local
Verónica Sión
¿No estamos diciendo simplemente que el desarrollo depende de la capacidad y determinación de un país y sus ciudadanos de organizarse para el desarrollo?
Albert O. Hirschman
Tomando en cuenta las condiciones internas, institucionales, políticas y económicas propias del Ecuador, en la actualidad los retos del desarrollo nacional y territorial deben ser asumidos en el contexto que la economía mundial nos presenta.
Sus efectos van modificando el discurso de la política económica, produciendo, entre otros cambios, una revalorización de la etnia y la cultura, provocando simultáneamente el deseo de la universalidad y la reivindicación de las identidades locales, así como provocando una tendencia hacia la integración regional de los países.
Territorio: Factor estratégico de competitividad
Una alternativa muy importante para elevar la competitividad del país es recurrir a un componente poco volátil y con alto potencial de desarrollo, como es el territorio, lo que significa que el éxito social y económico del Ecuador debe decidirse en gran medida en el nivel de sus territorios (provincias, cantones y ciudades).
Las nuevas teorías económicas señalan que la competitividad no se debería basar sólo en las políticas que dejan operar al mercado, sino que debe ser el resultado de la acción conjunta de toda la sociedad, esto es, ver al desarrollo competitivo como un proceso endógeno, con capacidad de aprender y resolver problemas mediante un entramado de organizaciones e instituciones.
Esta revalorización del territorio puede contribuir a equilibrar internamente las zonas de desarrollo, desde una perspectiva social. Este factor de equidad es particularmente importante en el contexto nacional, caracterizado por una fuerte concentración del desarrollo en las zonas urbanas.
Construyendo ventajas competitivas territoriales
La construcción de ventajas competitivas territoriales es el resultado de la actuación concertada de actores públicos y privados, que facilitan la conformación de mercados eficientes de servicios de desarrollo empresarial y de oferta de personas formadas con excelencia, orientados por las necesidades de innovación de los diferentes sistemas productivos territoriales.
Las empresas no son organizaciones aisladas, sino que desarrollan su actividad formando parte de cadenas de relaciones de proveedores y clientes. La actividad empresarial no se realiza en el vacío, sino que su eficiencia productiva y competitividad dependen de las mejoras que logren producirse al interior de la empresa, del conjunto de la cadena conformada por los eslabonamientos productivos hacia atrás y hacia adelante de dicha empresa, como también por la dotación y calidad de los servicios de desarrollo empresarial, la calificación de recursos humanos y la institucionalidad existente en el territorio donde se sitúan dichos agrupamientos de empresas .
Esta visión integral o sistémica de la actividad y competitividad empresarial presenta ventajas frente a un enfoque de desarrollo “sectorial”, ya que posibilita el diseño de acciones territoriales integradas a fin de incrementar la competitividad de las empresas en su conjunto, creando además un clima favorable para el establecimiento de alianzas o acuerdos de cooperación entre las empresas del sistema productivo local.
Por otro lado, la mejora del entorno de infraestructuras, equipamiento y servicios de desarrollo urbano, es también un aspecto crucial de la competitividad empresarial. Esto hace necesario la formación de un entramado institucional territorial concertado entre los actores públicos-privados, y de la sociedad en su conjunto, para el desarrollo económico local.
Transitando hacia políticas activas
En definitiva, ello equivale a reconocer la importancia de poseer una política territorial activa para el fortalecimiento de la base empresarial local en relación con la innovación tecnológica, la calificación de los recursos humanos, la vinculación del sistema educativo y de capacitación según los requerimientos del tejido local de empresas, la construcción de un entorno innovador territorial mediante la concertación estratégica de los diferentes actores locales y el fomento a la participación de las bases sociales.
Este tipo de políticas de desarrollo, vistos desde un enfoque territorial, como muestran las mejores prácticas internacionales, deben combinarse, por lo tanto, con el fortalecimiento de los gobiernos locales ya que no pueden hacerse eficientemente desde una perspectiva genérica, sectorial o centralista y requieren su contextualización en cada escenario concreto donde se desenvuelven los diferentes clusters o agrupamientos de empresas.
El desarrollo competitivo: tarea de todos
Se hace necesario de un ejercicio de movilización y concertación de actores público y privados en cada territorio a fin de construir los sistemas de información para el desarrollo productivo local, mejorar la base empresarial local, decidir sobre la orientación y calidad de las infraestructuras básicas, coordinar los instrumentos de fomento de microempresas y PYMES existentes, ampliar y mejorar las líneas de financiamiento para este tipo de empresas de menor dimensión y crear una institucionalidad apropiada y eficiente para el desarrollo económico local.
Las estrategias competitivas de las empresas tienden a ordenar el territorio en beneficio de los distintos capitales nacionales o extranjeros. A su vez los territorios (provincia, municipio, ciudades) construyen socialmente estrategias de inserción competitivas en la dinámica económica, política o cultural del Ecuador y el mundo, a partir de sus ventajas de capital natural, productivo, social, institucional, etc. Siendo la ciudadanía el espacio de la pertenencia local, territorial o nacional, espacio de las solidaridades frente a la globalización y las tendencias excluyentes de la misma.
Programa de Territorios Competitivos del CNPC
El programa del CNPC para el desarrollo de territorios competitivos reconoce el complejo juego de intereses y fuerzas que operan sobre la competitividad territorial procurando la mayor convergencia posible de las mismas; así mismo, que la gestión de los gobiernos seccionales en la competitividad implica concertar al máximo los esfuerzos que en el mismo sentido realizan las instituciones (sector público, empresas, academia y la sociedad civil) en los niveles nacional, provincial y municipal; que es necesario que el desarrollo del Ecuador sea fruto de un crecimiento armónico, sostenible y equitativo de las provincias, los cantones y las ciudades del país; que el desarrollo humano sostenible implica mucho más que crecimiento: se trata de asumir algún proyecto pactado socialmente, en el ámbito público-privado, que implique equidad, calidad de vida, condiciones de trabajo y estilo de consumo.
Las posibilidades de potenciar el desarrollo (y por ende la competitividad) de los territorios, debe basarse en los siguientes aspectos: aprovechamiento de las ventajas comparativas , creación de ventajas competitivas , la localización de las redes productivas y la calidad de la institucionalidad local .
El CNPC se encuentra implementando las siguientes estrategias:
Las estrategias a implementarse variarán entre los territorios dependiendo de sus capacidades competitivas y estratégicas, y van desde estrategias de tipo “defensivo”, hasta aquellas que han buscado sacar ventajas del nuevo escenario a partir de nuevos principios de organización económica territorial, impulsando estrategias productivas activas.
Guayaquil frente al reto del desarrollo competitivo
Los teóricos afirman que más que los países hoy compiten las ciudades. El reto de Guayaquil es ser una ciudad competitiva y en donde haya desarrollo humano sostenible. Esta tendencia se impone como respuesta a la globalización: La única manera de sobrevivir es insertarse en los circuitos de la economía mundial, subirse al tren antes de que nos arrolle.
Pero convertir a Guayaquil en espacio de desarrollo económico y social es muchísimo más que emitir mensajes sobre las bondades de la ciudad. Hay que convertirla realmente en un espacio en el que valga la pena invertir, donde haya personas calificadas para las labores que se ofrecen, donde se den condiciones sociales que generen tranquilidad, donde haya un entorno de calidad.
El reto es crecer sostenidamente para convertirse en un espacio atractivo para inversionistas nacionales y extranjeros, hacerla una ciudad ambientalmente sostenible, ordenada y segura, donde sus habitantes posean una elevada calidad de vida, la dotación de infraestructura de diverso orden facilite la movilidad y la accesibilidad y que tenga una adecuada promoción internacional.
Durante la última década, la estabilidad de sus gobiernos locales y la voluntad férrea de sus ciudadanos, ha permitido que Guayaquil impulse sostenidamente la creación de condiciones básicas para su desarrollo competitivo.
El Consejo Nacional para la Reactivación de la Producción y la Competitividad ha desarrollado un Sistema para medir la competitividad a nivel de las provincias del Ecuador, considerando los factores contenidos en la Agenda Ecuador Compite (AEC).
De acuerdo a estos índices, próximos a publicarse, Guayaquil y la provincia del Guayas tiene ventajas competitivas que pueden ser potenciadas: disponibilidad de puertos marítimos y aéreos, cobertura de telefonía fija, celular e internet, superficie cultivada, presencia de pymes y empresas exportadoras, atracción de inversiones, capacidad para insertarse en los mercados internacionales, compromiso de los empresarios con el desarrollo de la provincia, desplazamiento de profesionales hacia la provincia, apoyo del municipio al desarrollo empresarial y eficiencia y eficacia del Municipio y Consejo Provincial
Así mismo es necesario trabajar para neutralizar las desventajas competitivas: sistemas de salud, tasas de empleo, servicio de agua potable, gestión ambiental y área protegidas, cartera en pymes, profesionales con post-grado, presencia de universidades e institutos superiores, calidad de la educación, formalización de la actividad económica, calidad de equipos gerenciales, eficiencia de entidades judiciales, grado de protección a los inversionistas en la provincia, incentivos para la inversión, concentración de ingresos y diversificación productiva.
Sin embargo, Guayaquil se va, poco a poco, convirtiendo en una ciudad atractiva para las inversiones, que va creando mejores oportunidades y condiciones de vida para sus habitantes, y que va generando una “marca ciudad”, creando incentivos y confianza para la inversión, que la hacen una ciudad con enorme futuro.
Proyectándose al futuro
La Declaración por Guayaquil, define elementos de la visión que se quiere: ciudad próspera, solidaridad y equitativa frente a la pobreza; con estabilidad política, capaz de brindar confianza, seguridad jurídica y estímulos a la inversión; comprometida con la mejora continua y sostenible de la productividad y competitividad, propendiendo a la inserción en los mercados mundiales con autonomía y libertad.
Para lograr esto será necesario trabajar en consolidar una visión conjunta de la ciudad, con todos los estamentos de la sociedad; identificar los grandes objetivos estratégicos y los motores de la economía; rescatar la identidad de ciudad y hacer de la tecnología e innovación los puntales del desarrollo.
Como parte de su rol, el Consejo Nacional para la Reactivación de la Producción y la Competitividad, CNPC, viene apoyando las iniciativas tendentes a hacer de esta ciudad un “Territorio Competitivo”, con capacidad de contagiar al resto de provincias y cantones, para que de manera conjunta hagan del Ecuador el país que todos queremos.
No hay ninguna receta que garantice el éxito en materia de desarrollo. Pero sí hay por lo menos dos afirmaciones ciertas: si el desarrollo se encuentra en nuestro futuro, no será con las ideas del pasado que lo alcanzaremos; si el desarrollo es un producto de la propia comunidad, no serán otros, sino sus propios miembros quienes lo construyan.
Sergio Boisier, Volando una cometa
( Revista de la CEPAL Número 59, agosto 1.996, p.39-52." Competitividad sistémica: nuevo desafío para las empresas y la política" )
Dotación de recursos naturales y la calidad de la oferta ambiental, las condiciones de localización espacial y el tamaño de los mercados accesibles, así como la cantidad de los recursos humanos disponibles
La capacidad de generación o adopción de conocimientos nuevos (innovación) por parte de las empresas y del entorno social y productivo del territorio. Y la capacidad de innovación está asociada al capital físico y financiero, la accesibilidad a la tecnología, y a la fertilidad del tejido social y productivo para la adopción del cambio técnico
El ámbito en que operan y los flujo de valores físicos (bienes y servicios, y factores de producción) e intangibles (ideas, información, conocimientos, saberes, valores, culturas, etc.) en que se sostienen
Niveles de legitimidad, confianza, eficiencia y eficacia, la estabilidad y equidad de los acuerdos sociales, garantes de la sostenibilidad sistémica del proceso competitivo.
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